Concesiones y supervisión de obras viales

Por: Estudios Económicos y Sectoriales - FRI ESAN


Una concesión consiste en un derecho a largo plazo en el que participan una Entidad Pública (concedente) y una parte privada (concesionario)[1]. Este derecho se sustenta en un contrato de concesión, el cual indica los derechos y las obligaciones de ambas partes; sobre esta base, se regula y supervisa las acciones que desarrolla el concesionario respecto a la implementación y ejecución del proyecto.

En el Perú, las concesiones viales se pueden clasificar según el nivel de demanda –que es determinante del ingreso del concesionario– como:

  1. Concesión autofinanciada o autosostenible

Se refiere a aquellos proyectos que no necesitan recurrir a garantías (salvo aquellos que cuenten con una demanda con baja probabilidad de ocurrencia) o financiamiento por parte del Estado, generando rentabilidad mediante ingresos propios del proyecto. Por ejemplo, la concesión Red Vial N° 6 (Pucusana – Ica) a cargo de COVIPERU S.A con una extensión de 230 km y una inversión comprometida de US$ 239.9 millones (Incluido IGV)[2].

                                                                                        

 Características de Red Vial N° 6

  • Registra niveles de tráfico (más de 12 millones de unidades vehiculares o más de 25 millones de ejes cobrables en el 2016) que, con los peajes cobrados, permiten generar una rentabilidad.
  • El concesionario financió en su totalidad la construcción de las obras de construcción, y es responsable de la rehabilitación, el mantenimiento y la operación de la carretera.
  • El concedente aseguró al concesionario un nivel mínimo de tráfico (garantía de ingresos de tráfico): 9.2 millones de ejes cobrables para los cuatro primeros años de concesión, 10 millones para los cinco años siguientes y 12 millones a partir del año décimo séptimo hasta finalizar la concesión[3]. Esta garantía no ha sido requerida pues en todo momento la concesión ha mostrado niveles de tráfico por encima del garantizado.

  1. Concesión cofinanciada

Se refiere a aquellos proyectos que necesitan el uso de recursos públicos y/o pueden requerir el otorgamiento de garantías financieras o garantías no financieras por parte del concedente. Por ejemplo, la concesión Tramo 2: Urcos – Inambari, del Corredor Vial Interoceánico Sur, Perú Brasil, cuenta con un total de 300 km a cargo de Concesionaria Interoceánica Sur – Tramo 2 S.A., y tiene una inversión comprometida de US$ 683 millones (Incluido IGV)[4] a diciembre de 2015. Así, independientemente de la demanda, el concedente realiza un pago anual por la inversión, por un lado, y por la operación y el mantenimiento, de otro.

                              

Características de Tramo 2 del Corredor Vial Interoceánico Sur, Perú Brasil

  • Socialmente rentable.
  • Provisión de servicios eficientes y bajo estándares de calidad.
  • El Estado otorgó una garantía parcial con un organismo multilateral destinada a respaldar el pago del servicio de la deuda a los acreedores permitidos.
  • Según OSITRAN, el número de vehículos que transitaron por la carretera IIRSA Sur Tramo 2 fue de aproximadamente 203 mil en el año 2016. Con ello, se aprecia que la carretera sería poco rentable si se considera solo el sistema de peajes, por lo cual el Estado interviene cofinanciando el proyecto.

SUPERVISIÓN DE LAS OBRAS VIALES

OSITRAN cumple diversas funciones (normativa, reguladora, supervisora, fiscalizadora y otros) en temas de infraestructura de transporte. A fin de desempeñar su función supervisora, se encarga de velar por que las obras viales se ejecuten de acuerdo a los contratos de concesión (incluidas sus adendas). El organismo supervisa el cumplimiento de las obligaciones legales, contractuales y técnicas por parte de los concesionarios. En la actualidad, OSITRAN supervisa 16 contratos de concesión de carreteras a nivel nacional, de los cuales seis son autofinanciados y diez son cofinanciados.

Contratos de concesión supervisados por OSITRAN

Fuente: OSITRAN

Al momento de ejecutar las obras viales, OSITRAN puede contar con el apoyo de una empresa supervisora de obra; por ejemplo, en la Red Vial N° 6 contó con el apoyo del Consorcio Supervisor Pucusana 6, que por 22 meses (desde febrero del 2016) fiscalizó al Concesionario Vial del Perú S.A (COVIPERÚ) en la implementación de obras. Esta labor por parte del supervisor busca que las obras entregadas por el concesionario se encuentren en óptimas condiciones y bajos los estándares establecidos en el contrato. La supervisión puede estar en función de aspectos particulares como: el estado óptimo del pavimento, la condición de drenajes de la vía, el estado de elementos de seguridad, entre otros.

En el ejemplo, el Consorcio Supervisor Pucusana 6 verificó la óptima construcción de La vía de Evitamiento de Chincha (calzada de autopista de 41.1 kilómetros), 4 puentes, 4 intercambios viales y 4 pasos a desnivel.

En definitiva, las concesiones viales con participación de la empresa privada han demostrado ser positivas, ya que los niveles de tráfico vehicular –sea en concesiones autofinanciadas o cofinanciadas– y las exigencias de los estándares de servicio contemplados en contratos de concesión se han incrementado de manera continua. De este modo, los usuarios de las carreteras han podido percibir mejoras en los tiempos de recorrido y el ahorro en el uso de combustible. En este proceso, la supervisión resulta relevante pues es a través de ella que se exige que las obras cumplan con los estándares establecidos, y que los concesionarios presten servicios en concordancia con los indicadores de calidad, ambos contemplados en los contratos de concesión y las normas.

Si desea conocer más acerca de cómo se desarrollan las actividades de supervisión en proyectos bajo esta modalidad y en Asociaciones Público Privadas, lo invitamos a consultar por el DIPLOMA DE ESPECIALIZACIÓN EN DESARROLLO, SUPERVISIÓN Y GESTIÓN DE APP.